Ya estuve aquí (Basilio Pozo-Durán)
Ya estuve aquí, tal vez también en otro lugar, pero seguro que ya estuve aquí, justo aquí, donde cruzan todos los caminos que quieren arribar al Sur. Ya estuve aquí, exactamente aquí, en este mismo punto, punto definitivo.
Ya estuve aquí, tal vez también contigo, pero seguro que ya estuve aquí, aquí conmigo. Porque este cuerpo añora tu calor, que estuvo aquí. Porque estas alas invisibles se posaron otra vez aquí, en este mismo punto.
Ya estuve aquí, tal vez muy lejos de lo que no elegí, pero seguro que ya estuve aquí, es como si este río que penetra en medio al continente en principio sólo hubiera sido mi cicatriz.
Ya estuve aquí, tal vez porque esto me dolió y aún me duele, pero sobre todo porque me curará del tiempo de tanto soñar con verlo todo justo desde aquí, porque aquí el mundo y mi forma de mirar pueden pasear juntos al fin.
Ya estuve aquí, tal vez porque lo lloré todo sin estar pidiendo consuelo, pero sobre todo porque siento que ya una vez abracé todo esto, fue justo antes de que empezaran a salirme brazos, y cuello, y orejas, antes de que pudiera entender qué era un abrazo.
Ya estuve aquí, tal vez porque es como si tú también estuvieras, pero seguro porque eres justo aquella estrella de allí. Esa vez, cuando ya estuve aquí, sonreías y te brillaban los ojos como la luz de los monumentos, y tus ropas eran coloridas y alegres como el acento de la gente que es de aquí.
Ya estuve aquí, porque tal vez ellos sólo sean de aquí, pero seguro que nunca estuvieron aquí, antes aquí. Ya estuve aquí, aunque los de aquí nunca la soñaron, jamás la abrazaron antes de que le salieran brazos, Y jamás volverán porque nunca estuvieron, sólo les nacieron aquí, como me nacieron a mí allá lejos.
Ya estuve aquí, tal vez amando la luz de estos cielos, pero seguro que aprendiendo a caminar por sus calles, queriendo agarrar el sol en algún columpio de sus parques.
Ya estuve aquí, antes de que hubiera un antes, cuando el tiempo no sabía mi edad y el espacio no contaba las distancias en kilómetros.
Y ya estuve aquí, fundamentalmente porque siento que te estoy abrazando, con un abrazo que dura desde antes, cuando ya estuve aquí y me prestabas tus manos para que les quitara el frío. Y porque aprendimos a besarnos, porque nunca aquel silencio nos dijo tanto. Ya estuve aquí, porque cada luz de esta ciudad es memoria de tu piel y llega más allá de las líneas aéreas.
Ya estuve aquí, justo aquí, donde tú desaparece y yo es un susurro que endulza las bocas.
Ya estuve aquí, justo aquí…