Dejar de hacer (Basilio Pozo-Durán)
Llevo seis años de mi no-muerte viniéndola a visitar, a esta viejita fea que aún tiene ganas de chingar; visitando esta Facultad. Y sólo hoy, con lágrimas en esta lluvia de primavera perezosa, pude comprobar que no me equivoqué cuando elegí estudiar acá.
Porque muchas veces para hacer lo que realmente te apetece hacer, lo único necesario es dejar de hacer.
Un poeta anarquista y andaluz, no muy viejo aún, lee poemas en una clase optativa con el aula llena de estudiantes, la mayoría no-españoles, muchos se tienen que quedar de pie. Y en el silencio hasta esta lluvia extraña se ha puesto a dejar de hacer.
Gracias, Antonio, por dejarnos de hacer, por estas lágrimas en la lluvia, por esta viejita que disfrutó de la mejor chingada de su vida.