Quiero sólo tus piernas (Basilio Pozo-Durán)
Quiero sólo tus piernas, no tú, no tu cuerpo, no tus pies. Ni lo de más arriba, donde se unen, ni lo de más abajo, donde se dividen en cinco y cinco. (más…)
Quiero sólo tus piernas (Basilio Pozo-Durán)
Quiero sólo tus piernas, no tú, no tu cuerpo, no tus pies. Ni lo de más arriba, donde se unen, ni lo de más abajo, donde se dividen en cinco y cinco. (más…)
Clandestino pero con pasión (Basilio Pozo-Durán)
Intento hacer filosofía
mirando a las mujeres que anuncian lencería
en mi parada de bus,
pero son tan irreales,
cuántas verdades hallaría
si ellas fueran tú.
Las fotos escondidas que cuelgas
en la red, son luminosos de hoteles
de lujo, en carreteras repletas
de hombres casados
que pierden los papeles
mientras descienden sus braguetas.
Y a veces te quiero y te suplico
que le des al mundo un apretón
de manos que me hagan el amor
como un masaje de peluquería china:
clandestino pero con pasión.
Angels lolitas boylover preteens girllover childlover pedoboy boyboy fetishboy feet boy
Pornografía + Infantil = NO
ver video
(para descargar clic aquí con el botón secundario del ratón y “guardar como”)
Tu mano en mis manos. Un coito de quince dedos (Basilio Pozo-Durán)
Cinco falanges, cinco uñas, cinco nudillos. Todos los sentí. La misma que reafirma tus intervenciones en los plenos o tus comparecencias ante los medios. La misma que me envía mensajes al móvil. Y la que levantas…
Si los cuerpos, si límites… (Basilio Pozo-Durán)
Que no es amor, que sólo vendimos los cuerpos. Aunque no le pusimos precio, sólo hicimos el acto capitalista, la compra-venta de dos mercancías llamadas cuerpos. No salimos a la calle a intercambiar nuestros bienes en el libre mercado, lo hicimos en la intimidad de una habitación, pero aún ahí ofrecimos nuestros cuerpos al mejor postor, al otro cuerpo que más placer le podría sacar. Sí, compra-venta de los cuerpos.
Y ese acto capitalista no cae en desuso, al contrario, crece, se expande, toma nuevos tiempos y espacios, toma otros escenarios de nuestras rutinas hasta ahora asexuados…
Que los sueños rotos y cuándo vuelves (Basilio Pozo-Durán)
Una estrella perdida, que se escondió de esta noche tan noche. De saber que la buscan los perdidos en ciudades encantadas que van a dar el mar que es la soledad. Ni peces ni barcos. Estrella oculta, cansada de mar.
Convertida en amar (esto es, asoledad; no-soledad, no-mar), fue a brotar en el sitio justo donde más se extraña el mar, donde más lejos queda. Fue del sintí hasta el contigo. Brilló allí donde la soledad no tiene un desierto de agua para hundirse.
Sintí o contigo. Ser o noser. O juntando todo hasta que seamos estrella de mar. Si es que amar es matar el mar, matar la soledad. O más bien amar la soledad, ya más muerta que nunca, en tu cuerpo salado de sudor y flujos.
Amar la soledad más muerta justo ahora que mis cinco dedos como puntas de estrella penetran tu sexo. Cómo amar. Así. Justo así. Sólo así. Así nomás. Aquí. Así. Ahora. Así.
Y entonces, estrella perdida, olvida. Las palabras que no llegaron a tiempo. Los trenes que están por partir hacia el Sur. Que hay fiestas, que acaba, que los sueños rotos y cuándo vuelves. Todo. Olvida todo.
Ven a rescatarme (Basilio Pozo-Durán)
En este garaje de autos viejos
las cadenas cuelgan y aprietan
allí donde el cuerpo tiene
horas, minutos y segundos,
y se ajustan los zapatos.
Espero el fin de este secuestro,
que te me aparezcas
de cuero hasta las manos
y muy descalza.
La fusta en tus manos
me excita de dolor,
me desnudas a golpes
y me sostiene sólo el deseo
entre mis piernas.
Busco tu mirada esquiva
entre los agujeros de tu antifaz.
Mientras lamo de tus pies
tus dedos desnudos
me derramas cera
hirviendo por mi pecho.
Justo ahora que pierdo
el sentido y es mayor mi deseo,
me abres las cadenas
y recorro con mi lengua
el cuero en tu cuerpo.
No me dejes
atado de deseo.
No te vayas ahora,
no vuelvas a secuestrarme.
Regresa,
de cuero hasta las manos.
Ven a rescatarme.
Conéctate como no-conectado (Basilio Pozo-Durán)
Conéctate como no-conectado,
visible sólo para mí.
Ya no te lo haces sola
desde que tengo webcam.
Tecleas que la quieres toda
y yo una carita de cejas levantadas.
Navego hacia ti
para escribir en tu vientre
un poema con mi leche.
Miro mi imagen en la pantalla
con el deseo
con que me miras tú.
La noche de mañana
lo haremos otra vez
y otra (siempre la última)
sin tocarnos.
Al amanecer, el sol
hace brillar algunas gotas
sobre el teclado:
el poema en tu vientre
que mancha estas teclas.
Mientras lo hagamos así,
de esta manera,
a solas, invisibles,
habrá deseo.
La otra mitad de mí (Basilio Pozo-Durán)
Se arrastra, escarba, arranca raíces, descubre cuevas y no quiere saber nada. Sólo desea. No conoce, siente. Toca, se deja tocar, lame, golpea, aprieta y, al final, acaricia el fruto líquido de su sexo como al ser vivo más frágil de toda la existencia.
Sueño que llueve por dentro de todo mi cuerpo, que se desata una tormenta en mi interior descargando tu flujo en infinitas gotas de placer, como floración que no acabara, con la rosa excitada a punto de abrirse al sol.
Busco a golpe de clic sexo que sea más sexo que ningún otro…
“Canal Siete” (Basilio Pozo-Durán)
Quiero ser
tu cámara de seguridad
para poder verte cuando pienses
que nadie te mira ya.
Hasta sueña contigo
mi televisor,
y eso que sólo se enciende
cuando dan el porno
en el Canal Siete.
No es una forma de espiar
cómo te quitas el maquillaje,
tras ese espejo
es donde yo quiero estar.
Sí es una forma de acariciar
tus ojos como ese algodón
que les quita el negro
y les pone luz.
Y tu barra de labios
como mi pene en tu boca:
la punta roja,
el resto oscuro.
¡Vaya, justo ahora!
Desapareció el rec,
no me queda más cinta.
Pongo el Canal Siete
y no apareces.
Te sigue soñando mi televisor.