Lo que siempre queda (Basilio Pozo-Durán)

Lo que siempre queda (Basilio Pozo-Durán)

Todo lo que parece quieto es porque sincroniza con todo lo que se está moviendo. Nos da vueltas (más…)

Publicado en on Domingo 25 diciembre 2011 at 4:25 am  Dejar un comentario  
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La parte de mí que quiero que sepan (Basilio Pozo-Durán)

La parte de mí que quiero que sepan (Basilio Pozo-Durán)

Esa red social virtual me sugiere amistades que viven cerca y son psicoanalistas. ¿Será porque sabe (más…)

Publicado en on Sábado 17 diciembre 2011 at 11:50 pm  Dejar un comentario  
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Mi orden (Basilio Pozo-Durán)

Mi orden (Basilio Pozo-Durán)

Hoy me fue imposible, así que tal vez mañana. Mi nueva vida en el orden. Debe ser como cambiarse de ciudad o de calle, que sin ponerle mucha voluntad (más…)

Publicado en on Viernes 22 abril 2011 at 2:27 am  Comentarios (3)  
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Caos consciente (Basilio Pozo-Durán)

Caos consciente (Basilio Pozo-Durán)

Como un diario, pero de emociones, de pensamientos, no un recuento de acontecimientos tan inútiles como pasados. Para que la vida sea más sentida, más consciente. (más…)

Publicado en on Jueves 21 abril 2011 at 4:53 am  Comentarios (3)  
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[Pelinspiraciones] Me dijo que esta noche sería para nosotros (Basilio Pozo-Durán) Una mujer bajo la influencia (A Woman Under the Influence) (John Cassavetes)

[Pelinspiraciones] Me dijo que esta noche sería para nosotros (Basilio Pozo-Durán) Una mujer bajo la influencia (A Woman Under the Influence) (John Cassavetes)

Me dijo que esta noche sería para nosotros. Mandé a los niños con mi madre. Lo preparé todo. Ya debería estar aquí. Todavía no llega. Telefonea: ha tenido un imprevisto en el trabajo y no podrá venir. Fumo. Bebo. Salgo a que me dé el aire. Entro en un bar. Un hombre muy amable me…

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Publicado en on Lunes 13 diciembre 2010 at 4:28 am  Comentarios (3)  
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No elijas; no renuncies (Basilio Pozo-Durán)

No elijas; no renuncies (Basilio Pozo-Durán)

La gente se trata a patadas, como si la vida fuera sólo un partido de fútbol. A patadas con quienes les aman, a patadas con quienes les escuchan, a patadas con quienes les aprecian. Porque con quienes les odian al menos compiten, y agradecen la competición por ver quién se trata peor. Pero cuando aparece alguien que simplemente les quiere, entonces no pueden competir con él y se lían a patadas. Hasta echarle de su vida, de su espacio y del tiempo que ya no quieren compartir con él.

Porque elegí no vivir al margen, porque me importa todo y todos los que me rodean, porque navego por este mundo hasta enfangarme y no le pongo precio a los sentimientos. Sin ideologías ni moralinas. Sólo recibo patadas por actuar de frente, involucrarme, llenarme hasta el fondo en todo lo que hago.

Me olvidé de lo más importante: que cuando eliges no sumas sino que restas. No añades más amigos, más actividad, más libertad. No. En cada elección es mucho más lo que dejas que lo que tomas. Fui ingenuo al pensar que esta elección no me iba a obligar a ninguna renuncia. Y durante un tiempo seguí actuando igual, sin renunciar a nada. Las patadas seguían allí, pero apenas me dolían ya. Y aún hoy la gente me trata a patadas.

Tardé un poco más en aprender cuáles eran las renuncias de esta elección. Ya las sé. El conocerlas no me salvará de las patadas, pero todos sabemos que los perros que se sientan cuando su amo se lo ordena suelen recibir menos golpes que los que siguen ladrando y se ponen sobre dos patas.

Si puedes, tú no elijas; no renuncies. Trata a patadas a toda la gente que puedas y disfruta de todos los perros que se sientan cuando tú se lo ordenas. Y sigue viviendo al margen. Y pase lo que pase: da patadas. No elijas; no renuncies.

Publicado en on Martes 27 octubre 2009 at 12:19 pm  Comentarios (1)  
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Cuando yo era yo

Cuando yo era yo (Basilio Pozo-Durán)

Ya creo que sé por qué los otros me caen tan mal siempre. Porque se parecen a mí cuando yo era yo. Y ese yo que yo era entonces me cae muy mal. Se me parecen mucho a mí cuando yo era yo. Crédulo, ilusionado, seguro, fuerte, sonriente, presumido, lanzado, ingenuo, emotivo, hablador, activo, interesado, confiado, creyente, voluntario, alegre, destacado, influyente, optimista, entusiasta, curioso, amable, esforzado, inocente, familiar, amigable, ordenado, orgulloso, sincero, previsible, romántico, comprensivo, imitable, visionario, generoso, encantador.

Pero como ser así sólo me condujo al error, yo dejé de ser yo para llegar a ser otro yo. Porque el yo no es la sustancia inmodificable e irrenunciable que nos hace ser lo que somos y no otra cosa, y ser como somos y no de otro modo. El yo es más bien un espacio de autoconocimiento, de crecimiento hacia el conocimiento de nosotros mismos. Y como la urgencia de tener respuesta nos produce el miedo a su ignorancia, solemos inventarnos la respuesta antes de conocernos por completo. ¿Quién soy? ¿Cómo soy? Estas preguntas no tienen la paciencia suficiente como para responderles: pues no lo sé, ya me iré viendo, ya me iré conociendo. No, no pueden conformarse momentáneamente con esa respuesta.

Es para esas preguntas tan impacientes que se inventaron las falsas identidades colectivas. Una identidad es lo que sirve para diferenciar algo de todo lo demás, por lo que toda identidad colectiva es en realidad una falsa identidad, una no-identidad, un querer-pasar-desapercibidos. La identidad si es colectiva no “nos diferencia de” sino que “nos iguala a”, y entonces es identidad de nada y disolución del yo en el todos. Sin embargo sirve para calmarnos las preguntas. Qué bien sentirse joven como todos, creyente como todos, generoso como todos, alegre como todos… Lo único que se ha producido es un proceso de abandono del yo, entregándolo ya a los brazos del todos.

Por eso todos me caen tan mal, porque se parecen a mí cuando yo era yo. Cuanto más decía “yo soy…, yo soy…” más fuerte se hacía el “todos” camuflado en la apariencia de ese “yo”. Entonces todos cambiaron y yo quise cambiar al compás de ese “todos”. Pero ni supe, ni quise, ni pude. Porque ese “todos” nunca fue “yo”. Y me tembló todo mi imaginario personal, todas mis identidades colectivas segregaron su vacío de falsedad. Por un tiempo tuve que seguir caminando consciente de que a mi alrededor sólo había vacío.

Hoy tampoco está mucho más lleno que entonces ese vacío. Y otras preguntas, más importantes tal vez que las del yo, se me aparecen en todos los horizontes: ¿qué estás haciendo de tu vida?, ¿qué quieres hacer de tu vida? No son muy pacientes estas preguntas, pero al menos sí tienen una respuesta bien firme y segura que las llena de sosiego, de confianza, incluso le pone ternura a esa vida interrogativa. Esa respuesta no es otra que: “quiero ser yo y no todos”.

Sólo cuando dedicas gran parte de tu tiempo a la contemplación de tu “yo”, las sombras de los “todos” se vuelven apenas líneas oscuras de alambre. Y así sí son útiles, pues sirven para señalar los límites que nunca debe traspasar el “yo”. Señalan los espacios habitados por las identidades colectivas, por el sentido común, por el pensamiento único, por el es-lo-más-lógico… esos espacios llenos de vacío.

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El blog “Basilio Pozo-Durán” es una obra de Basilio Pozo-Durán registrada bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License

(Obra registrada bajo licencia Creative Commons)

Publicado en on Miércoles 29 octubre 2008 at 12:09 pm  Dejar un comentario  
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