De repente se quedó todo viejo (Basilio Pozo-Durán)

De repente se quedó todo viejo (Basilio Pozo-Durán)

Por volver a esta ciudad. Por mi parte, otro. Por su parte, otra. Dando oportunidad a una nueva vez. Pero nada empieza desde el final. (más…)

Publicado en on Martes 23 agosto 2011 at 9:15 pm  Comentarios (1)  
Tags: , , ,

Metrópoli diminuta (Basilio Pozo-Durán)

Metrópoli diminuta (Basilio Pozo-Durán)

Que no me guardas ni sostienes. Que te muestras y te escondes según tu capricho. Que devoras árboles y fuentes. Que levantas papeleras y cajeros automáticos.

De asfalto y aceras, en calles todas iguales. Tan limpias, tan ordenadas. Las flores en el sitio reservado para las flores, los coches en el señalizado para coches, los peatones detenidos donde marca esa pintura, los carteles colgando justo esos centímetros por encima de nuestras cabezas.

Que no me guardas ni sostienes. Que te expandes y cada vez me pareces más pequeña. Que entierras ríos y circunvalas los barrios. Que suenas hueca y orgullosa como una gran campana.

De rostros y cuerpos, en caminos todos iguales. Tan vestidos, tan arreglados. Los pelos en el sitio reservado para ello, el dedo gordo del pie justo en ese hueco de la sandalia, el pantalón cayendo a esa altura para mostrar sin mostrar, las marcas etiquetándolos ahí donde mirar está bien visto.

Que no me guardas ni sostienes. Como estas palabras que te nombran mientras dejas de existir. Que fabrican tu presencia en un mundo tan vacío de ti como de mañana.

Esta metrópoli diminuta me pasa lista y yo le respondo ausente. Quiero decir sin ti. Absurdo. Sin sentido. Envidiando tantas lejanías que te retienen.

Publicado en on Domingo 14 junio 2009 at 7:43 pm  Comentarios (1)  
Tags: , , ,

Compartir listas de solidaridad (Basilio Pozo-Durán)

Compartir listas de solidaridad (Basilio Pozo-Durán)

Es triste vivir en la misma ciudad que tu ex. Y puede ser ex-pareja, ex-amiga, ex-compañera… Y si es una ciudad media es difícil no cruzarse por alguna acera al menos una vez al año. Las ciudades de ese tamaño se empeñan en recordarnos que el pasado no es del todo pasado todavía. Porque pasado no es que pase el tiempo, pasado es cambiar de lugar, cambiarse de ciudad.

Pero los dos sabemos que, en esta ciudad-mundo, compartimos intereses muy parecidos. Sabemos qué noticias, de qué temas, nos mueven el piso. Qué tipo de actualidad pasa de la realidad a infriltarse en nuestras vidas y nos conmueve.

Y aunque no te haya perdido del todo porque seguimos moviéndonos por la misma ciudad, yo te busco, yo sí sigo buscándote. En otra ciudad-mundo, sí, por internet. No es tan difícil encontrarte y encontrarme, encontrarnos. Mi nombre y apellidos. Y en otra búsqueda tu nombre y apellido. Y así, sin entrecomillar los términos de búsqueda ni nada, entre los veinte primeros resultados que arroja el buscador, compartimos una misma web, una misma URL. Y son páginas comprometidas, de solidaridad con alguna causa internacional o algún problema local. Un manifiesto público firmado por varias personalidades relevantes, y una dirección de e-mail a la que enviar los datos personales con el DNI. Y al poco aparecen los nombres y apellidos de las personas que firman también ese manifiesto de apoyo.

¡Qué curioso! Tanto tiempo apoyándonos. Yo en ti. Tú en mí. Y ahora, como disimulando, nos da por compartir listas de solidaridad.

Publicado en on Sábado 30 mayo 2009 at 7:08 pm  Dejar un comentario  
Tags: , , ,

Estar a solas (Basilio Pozo-Durán)

Estar a solas (Basilio Pozo-Durán)

Se trata de ponerse la música que suena desde adentro y empezar a caminar a su compás. Subir a la zona antigua de la ciudad, a ese casco viejo deprimido que sólo visitan los turistas en busca de las mejores vistas. Y desde allí, junto a los ojos exóticos que miran tu ciudad, sentirse un extraño más.

Me siento en alguna piedra del mirador y dejo colgar mis pies que peinan los tejados, los árboles, los semáforos más altos. Parece que puedo patearlo todo, pero no, lo que me sale es poner mis plantas justo en esa ventana, en esa rama y comprobar que es esta ciudad la que me sostiene en este abismo de murallas y torres de un imperio que cayó.

Ya sólo necesito algunas palabras que escribir en el blanco de una hoja. Hay sones de guitarra y quejíos hondos que escucho por dentro de mi cuerpo. Hace muchos años yo visité esta ciudad con mirada de turista. Hoy lo hago con ojos cómplices, como dos amigos que comparten su secreto.

El amor que se encapricha con insospechadas geografías, ciudades herméticas que se abren como la primavera. Y después de toda esa explosión de aromas y color, sigue ahí, majestuosa y callada, como una prostituta enamorada.

Me gusta estar a solas con ella, rodeado de los extraños de mi ciudad.

Publicado en on Viernes 29 mayo 2009 at 10:24 pm  Dejar un comentario  
Tags: , , ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.