Antes de que tu luz me hiciera sombra (Basilio Pozo-Durán)
Antes de que tu luz me hiciera sombra, te llené con mi ruido; ahora suenas tan insoportable, (más…)
Antes de que tu luz me hiciera sombra (Basilio Pozo-Durán)
Antes de que tu luz me hiciera sombra, te llené con mi ruido; ahora suenas tan insoportable, (más…)
Quiero sólo tus piernas (Basilio Pozo-Durán)
Quiero sólo tus piernas, no tú, no tu cuerpo, no tus pies. Ni lo de más arriba, donde se unen, ni lo de más abajo, donde se dividen en cinco y cinco. (más…)
Crezco (Basilio Pozo-Durán)
Crezco, desde la tierra que empapé con mi llanto. Crezco, es tiempo de mirar más allá. Crezco, ya escuché demasiado, ahora lanzo mi mensaje, pronuncio mi verdad al viento, la libero de mí.
Del ‘yo’ al ‘nosotros’, crezco. (más…)
Vas a quedarte húmeda y en silencio (Basilio Pozo-Durán)
Vas a quedarte húmeda y en silencio, como los hombres de Venus. Sin más prisa que dejar pasar el tiempo. Y vas a moverte lo justo para acariciar mi cuerpo sin fin, que empieza donde acaba, que acaba donde empieza. Cierro los ojos y lo exploras como un ensayo de laboratorio.
Nos queda todo por hacer (Basilio Pozo-Durán)
La nueva estrella sindical afirmó en el último Pleno municipal que eso de que la izquierda defiende a los trabajadores está ya anticuado, que ya no se trata de izquierdas o de derechas, que se trata de solucionar los problemas y punto.
Nada más lejos de la realidad, aunque todavía nos queda mucho por ver: directivos de multinacionales al frente de manifestaciones por el empleo, pronucleares al frente de un Parque Natural (bueno, esto ya es realidad en Doñana) o célibes teniendo sexo con menores (sí, esto también es real).
Te llamo… ahora (Basilio Pozo-Durán)
Te mandé cientos de besos que nunca recogiste. Más de mil días, y sigo vivo, después de aquel desayuno frío, helado. Sin arrepentimientos, he aprendido a vivir de otra manera. Recuperar el poder para poder poblar esos lugares con nuevos significados, para no mancharlos de nostalgia ni de ecos antiguos. Y amar en ellos porque ya no estás tú, ni necesito tu piedad en forma de perdón.
Tu mirada es una duda traviesa (Basilio Pozo-Durán)
Tu mirada es una duda traviesa que quiere hacerme creer en el amor. Tu sonrisa, un gesto extraño que llama la atención de mi desesperanza.
Para toda la semana hay menú a ocho euros, incluido pan, bebida y postre. Para toda la semana hay menú a ocho horas, incluido hipoteca, tráfico y precariedad.
Nube de cenizas. Seguros, felices y… ¿libres? (Basilio Pozo-Durán)
Encarcelados en aeropuertos. Todos presos y sin necesidad de carceleros. Lo han conseguido. Parece un aeropuerto y un vuelo cancelado. Parece. Es seguridad. Por una nube de cenizas. Ya hace tiempo que empezaron a jugar. No hay escapatoria sobre todo si los prisioneros no saben que lo son.
En Polonia no quieren saber (Basilio Pozo-Durán)
Elegir cómo equivocarse es una forma bastante discutible de usar la libertad, pero merece respeto y admiración al ser algo que surge, como todo acto libre, del deseo de saber, de la voluntad de la razón por conocer, por querer saber.
Aspiro a la eternidad (Basilio Pozo-Durán)
Aspiro a la eternidad de los felices micromomentos sin sentido, un cielo con autopistas para constantes estrellas fugaces, asistir cada día a la celebración de instantes irrepetibles.