“Señor, tiene ya diez talentos”. Capitalismo y religión católica (Basilio Pozo-Durán)

“Señor, tiene ya diez talentos”. Capitalismo y religión católica (Basilio Pozo-Durán)

“Señor, tiene ya diez talentos”. Esta frase es dirigida por los siervos, en forma de queja y con asombro, al señor de la “parábola de los talentos” (Lc 19, 11-28). Pretenden así negarse a arrebatar el único talento con que contaba uno de los siervos para entregárselo a otro que ya tenía diez. Sin embargo, tras este intento de desobediencia, el señor consigue que los siervos cumplan su orden pronunciando esta amenaza: “Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará”.

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Publicado en on Miércoles 18 Noviembre 2009 at 2:13 pm  Dejar un comentario  
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Las redes de la fe. La sociedad en la trampa de la religión

Las redes de la fe. La sociedad en la trampa de la religión (Juan Jesús Yllera – escuelalibre.org)

En líneas generales, lo religioso presenta una doble estructura de análisis: por un lado, el universo de lo sagrado (el Más Allá) y, por otro, la sociedad que ha proyectado dicha construcción. Dicho al revés, distintas organizaciones sociales han proyectado mundos paralelos con fines legitimadores de lo que socialmente se está haciendo. Aquí no vamos a entrar en debates ni análisis que entendemos estériles, como plantearse si existen realmente dichas ficciones (debate-trampa que acaba siempre por legitimar lo divino con la argumentación circular, y acrítica, de lo sagrado); más bien lo que consideramos de interés es la relación entre los dos ámbitos (ficción-sociedad) y, muy especialmente, las causas y consecuencias de la existencia y perpetuación del pensamiento religioso en la vida humana.

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Publicado en on Viernes 21 Agosto 2009 at 7:22 pm  Dejar un comentario  
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A mi ateo más querido, Mario Benedetti (Basilio Pozo-Durán)

A mi ateo más querido, Mario Benedetti (Basilio Pozo-Durán)

Me hacían cosquillas las orejas cuando recitaban alguno de tus poemas en la radio de madrugada. No sabía quién eras. Sólo que me hacías cosquillas, más allá de las orejas, cada vez un poco más allá.

Pero ella se reía cuando le hablaba de ti, aunque me los leía con otro amor, cargadas de deseo como balas al corazón. Se me hizo pedacitos…

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Publicado en on Sábado 23 Mayo 2009 at 4:55 pm  Dejar un comentario  
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