Tu mirada dijo lo que te dejaste por decir (Basilio Pozo-Durán)
¿Eres nuevo? No, no soy nuevo, me has visto casi siempre, casi cada día, con sol y lluvia, con viento y frío, sí me has visto, no lo disimules, hay memoria de tus pupilas en las mías, trazos de tu pelo acariciando tu silueta, y al fin una sonrisa de labios carnosos mojándose las ganas de besar.
Bueno, ¿nos conocemos? Que sí, no lo ocultes más. Nos conocemos de cada estrépito de tiempo muerto como éste, cuando no se sabe de qué hablar. No lo niegues, pues te delata tu mirada, recorriendo mi iris investigando de qué color será.
Pues bienvenido. Que no, que ya estuve aquí, y también tú, contigo, que estuvimos juntos, aquí. No quieras no acordarte, que ya tus piernas han confesado, agitándose nerviosas sin moverte del sitio. Que sí, que lo que me quieres decir ya me lo han dicho tus ojos, no hay deseo que se oculte a ellos.
Pero espera, fuma más o hazlo más lento, y sobre todo no te gires, no sea que encuentre en la raíz de tu cuello la huella de un inolvidado amor.
Si quieres sí, soy nuevo, inamado, inmaltratado, inocente. Cuélgate de mis mejillas y pongámonos a ver lo poco que se ama toda esa gente. Aprieta tus pechos contra el mío, traspasemos nuestras puertas y abramos las manos a un tiempo de juegos, inexpertos e inconscientes como una tormenta.
Que no, que no dijiste nada de eso. Tu mirada dijo lo que te dejaste por decir.
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