Me quedaré por los unicornios (Basilio Pozo-Durán)
Me quedaré por los unicornios, por si vuelven para poblarte de alas los cabellos. Las cabezas con alas, desde mi ventana, no se ven. Las dibujo desde este lado del cristal, con los dedos temblando del frío y tirita toda mi vida como un gorrión nevado. Sólo por estar contigo, alado contra el vértigo en esta altura de pesadilla y de incansable noche. Dame la paz de la nieve al caer, la sombra de tu rostro bajo una lámpara deshaciendo la tiranía de la luz. Para que duerma en ti, inabandonable y confiado como un niño. Va alfombrándose copo a copo mi cuerpo que parece respirarte. Me abrigo en posición fetal sobre la mesa en que escribí nuestro terminal final. Escucho la madera palpitándome en los oídos a golpes que de tan fuertes me asustan y lloro. Mojo los papeles donde trazo el orden de mi mundo y te disuelves en ellos como tinta antigua que nunca debió mancharme.
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