Quiero sólo tus piernas (Basilio Pozo-Durán)
Quiero sólo tus piernas, no tú, no tu cuerpo, no tus pies. Ni lo de más arriba, donde se unen, ni lo de más abajo, donde se dividen en cinco y cinco. Tenerlas aquí, tus piernas, la una y la otra, como las piernas arrancadas a una muñeca. Acariciarlas, lamerlas, tirarlas lejos y correr para agarrarlas con mis dientes como un perro tras su hueso.
Ponerlas de pie, apoyadas sobre mi cuerpo, o doblarlas por la rodilla y dejarlas sobre una silla de esas de director de cine, o colocarlas sobre la estantería junto con las otras copas, como un trofeo.
Pellizcarlas hasta que broten de ellas puntitos rojos, golpearlas como quien abofetea a un ser querido recién muerto, llenarlas de morados y luego pasar por ellas cubitos de hielo sostenidos con mi boca.
Y dormir con ellas, cruzando una de las mías sobre una de ellas…
Respiraré con cuidado y no me dormiré del todo por si te aplasto y te parto las piernas.


