Nos queda todo por hacer (Basilio Pozo-Durán)
La nueva estrella sindical afirmó en el último Pleno municipal que eso de que la izquierda defiende a los trabajadores está ya anticuado, que ya no se trata de izquierdas o de derechas, que se trata de solucionar los problemas y punto.
Nada más lejos de la realidad, aunque todavía nos queda mucho por ver: directivos de multinacionales al frente de manifestaciones por el empleo, pronucleares al frente de un Parque Natural (bueno, esto ya es realidad en Doñana) o célibes teniendo sexo con menores (sí, esto también es real).
Mi generación creyó vivir su momento histórico con la entrada en la moneda única europea o con la entrada y posterior salida de las tropas españolas de Irak (me refiero a decisiones políticas y no a accidentes, ataques terroristas o catástrofes ‘naturales’).
Pero no, nos queda todo por hacer. Como un espejismo, de pronto la mayoría duda de si hay democracia, de si se respetan los derechos humanos, de si están garantizados los derechos sociales… Algunos siempre lo hemos dudado, pero nuestras vocecitas de ‘Pepitos Grillos’ no llegaban a los oídos de la mayoría social que andaba distraída por el Barça o el Madrid, el PPSOE y el televisor de plasma.
Las nuevas tecnologías que a casi todos enganchan e infantilizan, a otros les animan a buscar, a informarse, a preguntar, a expresarse…
Porque nacimos en libertad y no entendemos que puedan existir razones para vivir con miedo, mi generación va a seguir viviendo sin miedo, porque los mitos de nuestros padres (‘Transición’) se han evaporado ante la verdad de nuestros abuelos (‘Memoria Histórica’). Los nietos informados, libres, sin miedo sabemos llamarles asesinos a los que mataron, fascistas a los que justifican sus crímenes, y capitalistas a quienes sólo ven mano de obra barata donde hay mucho más: personas, ciudadanos.
Y la justicia no era justa, y no éramos iguales estando en democracia, y los derechos sociales eran sólo servicios asistenciales que había que dejar de pagar para que los mismos de siempre siguieran enriqueciéndose todavía más.
Y no vamos a vivir con miedo, no vamos a creer en nuevos mitos: refundación del capitalismo, flexibilidad, la dependencia como el cuarto pilar del Estado del bienestar, etc.
No, ahora nos queda todo por hacer y vamos a empezar desde hoy. Y mañana empezaremos de nuevo. Y al día siguiente. Y siempre, todos los días, hay que hacer la democracia, construirla frente a la barbarie capitalista que se nos presenta como el monoteísmo más absurdo y cruel de todos.
El hambre, la explotación de las personas, el crimen organizado y legal; ésos son sus principios y valores. Y son incompatibles con la democracia.
Tal vez la estrella sindicalista tenía razón, pero de otra forma: no es cuestión de izquierdas o de derechas, no, la disyuntiva es, como siempre lo ha sido y lo será, entre capitalismo o democracia, entre capital o trabajo. Y no hay lugar para equilibrios: o se es explotador o se es explotado.
Así que mi generación va a ver los primeros pasos de la democracia, de la libertad, de la justicia, de los derechos humanos, de los derechos sociales. Y la vamos a construir nosotros, la vamos a hacer a nuestra medida: de entrañas humanas, y no a imagen y semejanza de los mandatos del llamado ‘libre mercado’.
Y no se trata de la suspensión de Garzón, eso sería ser ingenuos: mirar el dedo que señala a la luna. Se trata de los derechos humanos. Se trata de proteger a los genocidas, a sus defensores ideológicos y a sus herederos sociológicos de hoy. No han suspendido a Garzón, han suspendido los derechos humanos, el derecho a la verdad, a la justicia. Hoy este lugar es un lugar menos seguro para todos.
Pero nosotros no vamos a llamarlo CGPJ como si fuera una marca comercial anónima, un ente, un mito sin voluntad ni responsables. No, vamos a llamar a esta cosa por sus nombres: (1)
Aguirre Zamorano, Pío
Almenar Belenguer, Manuel
Azón Vilas, Félix Vicente
Bravo Sanestanislao, Gabriela
Camp i Batalla, Ramón
Carmona Ruano, Miguel
Collado Nuño, Miguel Julián
Cruz Moratones, Carles
De Rosa Torner, Fernando
Dívar Blanco, Carlos José
Dorado Picón, Antonio
Espejel Jorquera, Concepción
Fernández-Carnicero González, Claro José
Gallego Sánchez, Gemma
Gómez Benítez, José Manuel
Lastra de Inés, Almudena
Montalbán Huertas, Inmaculada
Montserrat Quintana, Antonio
Robles Fernández, Margarita
Torres Vela, Manuel
Uría Etxebarría, Margarita
Sustituyamos las armas (reales y judiciales) con las que secuestran nuestra democracia por la palabra y la razón, y que apunten como un dedo acusador a sus conciencias.
“Vivíamos el cándido capitalismo*. Ingenuos, devorábamos ilusiones creadas para nuestras inventadas y justas necesidades [...] Tras la tormenta queda reinventar el mundo, aunque haya quien hoy quiera levantar otro capitalismo*. La realidad termina donde acaban nuestros sueños, pues vivimos”. (2)
¡Salud y República!
(1) http://www.poderjudicial.es/eversuite/GetRecords?Template=cgpj/cgpj/principal.htm
(2) http://www.ismaelserrano.com/canciones/letras/elespejismo.htm
(*) “espejismo” en el texto original



Plas plas plas (aplausos!!!!) :0)
:0*
Solo te digo una cosa con todo el corazón: ojalá nunca te venza el desánimo.