En Marte, los siglos y tú (Basilio Pozo-Durán)
Mi viento de Marte,
siglos soñándote
y tú sin esperarme.
Las marcas de tus monosílabos
son en mi piel las tradiciones,
los ritos que repito
para creer que aún me dueles.
Contigo mis tardes mejores.
“Ojos verdes”,
“cabeza con alas”,
me dijiste,
y al marcharte
tu cepillo de celdas abiertas
quiere morderme las encías
desde el cuarto de baño.
Indesnudos, indestruidos, interminados…
acaban en dos, pero no somos ni tú ni yo.
Verbena de mis noches más oscuras,
por qué poco, casi, a punto de
desaparecernos
-desapareciéndote y desapareciéndome-
hasta el como si nunca.
Al vernos ensayamos con éxito
la indiferencia de las farolas,
y cuando nos alcanza el deseo
besamos las bocas anónimas
de gentes que ya no podrán ser amor.
Si fuiste lo que una vez necesité,
hoy te superfluo entre comunicados
y ruedas de prensa con foto…
por si en alguna salimos los dos
y en el pie nos vuelven a unir
los nombres, como por accidente,
a pesar de esta sintaxis vital
que tanto nos desconcuerda.
En Marte, los siglos y tú.



Qué bien sigues escribiendo…
Besos