-¿Los disidentes tuvieron la culpa del declive electoral de IU?
-Izquierda Unida no es un partido. Ahí está su riesgo, su grandeza y su miseria. Desde que nació tuvo un problema. Y ese problema era que en el PCE había un péndulo, sí-no, en la política de las alianzas con el PSOE, por lo que no existía una línea clara. Y después estuvieron los problemas con Nueva Izquierda, en sus sucesivas oleadas, desde el principio con Almeida, Curiel y los otros. ¿Dónde han terminado todos? En el PSOE, como Antonio Gutiérrez, que fue secretario general de CCOO. Antes no lo dije tan claro. Esta fue una de las causas de los problemas internos.
-Pasemos a Andalucía. Con Anguita de candidato, IU tuvo 19 escaños en el Parlamento. ¿Por qué han perdido tantos votos?
-Y con Rejón tuvo 20… No quiero enfrentarme a nadie, pero hubo un tiempo en que Izquierda Unida perdió el norte. Cuando bajó de 20 a 13, a IU le entró un complejo de culpa, que fue muy bien trabajado por el PSOE y los medios de comunicación que comen de ellos. En aquellos años algunos de IU pedían perdón, por sus cargos, por la política de la pinza… Y eso se paga electoralmente.
-Con la pinza hemos topado. Se les criticó que coincidían más con el PP. Casi siempre votaban en contra del PSOE.
-Los que denuncian la política de la pinza ocultan a la población, con mala memoria o con descaro, algo importante: la palabra PSOE era entonces sinónimo de robo, corrupción, delito y crimen de Estado. Yo tengo la lista de los altos cargos del PSOE que tuvieron que dimitir por chorizos, la lista de los condenados. Una parte de los altos cargos entró a saco en el dinero público, se enriquecieron, fueron los chicos de la beatiful people, que enseñaron prácticas que hoy estamos pagando. ¿Qué hizo IU? Enfrentarse a eso. ¿Qué hizo el PP? Atacar también esa política. Yo volvería a ir contra eso.


