Ven a rescatarme (Basilio Pozo-Durán)
En este garaje de autos viejos
las cadenas cuelgan y aprietan
allí donde el cuerpo tiene
horas, minutos y segundos,
y se ajustan los zapatos.
Espero el fin de este secuestro,
que te me aparezcas
de cuero hasta las manos
y muy descalza.
La fusta en tus manos
me excita de dolor,
me desnudas a golpes
y me sostiene sólo el deseo
entre mis piernas.
Busco tu mirada esquiva
entre los agujeros de tu antifaz.
Mientras lamo de tus pies
tus dedos desnudos
me derramas cera
hirviendo por mi pecho.
Justo ahora que pierdo
el sentido y es mayor mi deseo,
me abres las cadenas
y recorro con mi lengua
el cuero en tu cuerpo.
No me dejes
atado de deseo.
No te vayas ahora,
no vuelvas a secuestrarme.
Regresa,
de cuero hasta las manos.
Ven a rescatarme.



