Estoy enfermo de ideología (Basilio Pozo-Durán)
Esta lucha sólo regala descosidos. Nuestros cuerpos a trozos, tostados de nubes, erizados no de viento sino de no saber. Nos muestran frágiles pero inagotables frente a un desastre tan descomunal. Otros lanzan palabras que sólo aceleran esta cuenta atrás. Nosotros nos silenciamos, sobrecogidos ante el mundanal ruido de ojalás nunca cumplidos.
Y nuestros cuerpos a trozos, descosidos de luchar, hacen el amor con las ideologías. Así, dejándonos llevar por las ganas de darle la vuelta al capital. Así, como en un baile: las cosas y la gente, tú y yo. Para que no subasten en el mercado los derechos humanos, las voces de los silenciados.
Y llegó el día en que todos los reyes se quedaron sin herederos. Los ciudadanos fueron realmente ciudadanos y la sangre se quedó sin derechos, toda roja. Como tu boca que beso en sueños cuando hay asamblea y me parece una sesión de cine mudo: miro cómo se abre y se cierra tu boca, pero no escucho lo que dice.
Estoy enfermo de ideología: nuestros cuerpos van desnudos a la lucha y tu boca también me quiere besar.



