La otra mitad de mí (Basilio Pozo-Durán)
Se arrastra, escarba, arranca raíces, descubre cuevas y no quiere saber nada. Sólo desea. No conoce, siente. Toca, se deja tocar, lame, golpea, aprieta y, al final, acaricia el fruto líquido de su sexo como al ser vivo más frágil de toda la existencia.
Sueño que llueve por dentro de todo mi cuerpo, que se desata una tormenta en mi interior descargando tu flujo en infinitas gotas de placer, como floración que no acabara, con la rosa excitada a punto de abrirse al sol.
Busco a golpe de clic sexo que sea más sexo que ningún otro…
(clic aquí para leer el post completo)


