La monstruosa idea-mundo

La monstruosa idea-mundo (Basilio Pozo-Durán)

Antes de que al olvido le entre ganas de infartarme, apenas escribir como una forma libre de decir no. Apenas por si conoces otra estrategia para estar juntos, para que dure un ratito más la primavera. Mi vida se redesordena de bus a bus, ocupando sólo el hueco que resta entre las ruedas. Se pasan las épocas, las etapas, el tener-edad-para. Se pasan como pantallas de un videojuego. ¿Te pasaste la once? El monstruo de la siguente es casi imposible, no ves nada. Eso es lo verdaderamente terrible y monstruoso: enfrentarse a un monstruo que no es.

Veo a figuras antropomórficas cruzarse conmigo, con su error de cuerpo totalmente dependiente de algo tan frágil como un cerebro. ¡Qué error tan absurdo jugarse todo a una sola carta! ¿Por qué nos pusieron un solo centro de control y no muchos y diferentes repartidos por todo nuestro cuerpo-error? Si falla sólo el cerebro ya fallará todo. No existe la muerte si no es cerebral. Tal vez sea por todo esto que tenemos ideas que se instalan en nuestro cerebro y pretendemos que sólo con ellas funcione todo lo demás. No existe la vida si no es ideal.

Así que veo a figuras antropomórficas cruzarse conmigo, con su idea de felicidad, con su idea de seguridad, con su idea de libertad. Lo ponen en crisis todo menos el yo-pienso. Hasta que incluso esto se pone en crisis. Sucede cuando miran el mundo y ven que no tienen ni idea del mundo, que en el mundo no hay ideas. No funciona el mundo por ideas. Pero mandar al destierro sus ideas… ¡eso jamás! Entonces acomodan el mundo a sus ideas y viven durmiendo, en su dulce sensación de que el mundo es lo que piensan.

Se mueven así en una idea-mundo tan monstruosa que ni la ven ni saben cómo enfrentarse a ella. Y todas esas figuras se cuentan entre sí cómo se enfrentaron y le pudieron al mundo, cómo el mundo acabó siendo su idea. Pasaron la última pantalla del videojuego sólo para contarlo a los demás y poder empezar una y otra vez de cero sabiendo que sí hay un final. Pero eso es de tramposos y de cobardes. Es como ver una película de misterio sabiendo ya quién será el asesino. Y entonces decirle a todos: ¿ven como yo acerté desde el principio?, el asesino era el mayordomo. Lo mismo se puede decir: el mundo era mi idea.

¿Cuándo nacerán personas valerosas capaces de dejar al mundo ser mundo y de enfrentarse decididamente a sus ideas? Porque lo más monstruoso que no nos deja ver, que se nos planta delante y que tenemos que enfrentar sin excusas no es el mundo sino nuestras ideas. Sólo entonces no quedará mundo ni situación alguna que pueda arrebatarnos el enigma de saber qué es estar vivos.

Publicado en on Miércoles 8 Octubre 2008 at 11:38 pm Comentarios (1)
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Un Comentario Leave a comment.

  1. Somos seres sociales, producto de practicas, tradiciones, y actividades que tienen un transfondo ideologico. Creo que es adecuado mencionar que los poststructuralistas siempre enfatizaron el papel relevante del discurso ideologico en perpetuar la apropriacion de lo que Bourdieu (1986) llamaba la energia social (o sea, capital en forma de fuerza de trabajo).
    Muchos piensan lo que el grupo global en el poder les dice que piensen a traves de los medios de transmision del conocimiento, e.g. las intituciones educativas y culturales, y los medios masivos de comunicacion.
    Entiendo tu desencanto, pero tambien hay los que piensan con un poco de autonomia. Eso es una buena cosa.


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