Te conviertes en amor prohibido (Basilio Pozo-Durán)
Es apetito de esta piel aún joven, curiosidad de estos dedos exploradores, el deslizarse suave de las lenguas entre sabor a chicle y a tabaco.
Porque aprendimos a robarle a la geografía las habitaciones más frescas del Sur. Aunque la historia y sus mapas llenen tu tierra de nacionalismo y la mía de folclore, con sus banderas tejimos sábanas de seda para acariciar nuestros momentos más tiernos.
Pero en cada labio hay un beso que se queda sólo en deseo y en cada desnudo hay ganas feroces que hubieran soñado tener los ojos ciegos.
El sexo, incluso el no consumado, introduce relaciones de poder que son incompatibles con la decidida libertad de una amistad, por más estrecha y cariñosa que ésta sea.
Para que pueda contarte el descubrimiento incomparable de mi primera vez, para que me entere de la tuya por un brillar nuevo en tu mirada, para que me enseñes la diferencia entre un gemido de placer y otro de dolor, para que con nuestros flujos no eche a correr también nuestra amistad.
Por eso te hablo de la gente nueva que conozco, te pregunto por ella y te escribo cartas ahora ya sin poesía. Y es así, amiga, que te conviertes en lo más querido, en amor prohibido.


