Todos los días de mi vida

Sé que cada día de mi vida me quedará todo un odio sin perdón. No podré perdonarme el hecho de haberte odiado. Pero no hay otra cosa que yo pueda hacer. Cuando pasó lo inevitable, tan inevitable como la vida, te veía como una torre de marfil llena de orgullo y prepotencia. Hoy sé que sólo en los jardines heridos crecen paredes que arañan, que hacen cicatriz.

 No, no fue odio, más bien dolor, infringirte dolor. Aunque no sabes lo ridículo que me hace sentir dedicarte a ti el primer post de mi blog personal. Yo sólo veía que llevaba razón, que eras tú quien se encabezonaba en verlo todo negro. Pero notabas una premeditación consciente mientras mi yo más torpe cometía una y otra vez el mismo error: quererte, quererte sin más.

Hace algunas noches me desperté con el recuerdo de haber soñado que recibía un bonito e-mail tuyo en el que me contabas cómo estabas, cómo era tu vida últimamente. Sin reproches, sin referencias al pasado. Y terminabas deseándome lo mejor y, que si realmente me apetecía, podía escribirte contándote cómo estaba yo.

Creo que el mejor remedio será configurarte en internet. Una dirección de correo que recuerde a tu nombre bastará. Entonces yo te enviaría e-mails. Tú los leerías con mucho gusto. Y yo entraría a escondidas en tu cuenta y respondería esos e-mails en los que le contaría, a quien ya no puedo ser, lo agradable que sería volver a vernos.

No encuentro una razón mejor para dedicarme a escribir. Todos los días de mi vida.


Publicado en on Jueves 7 Febrero 2008 at 11:51 pm  Comentarios (2)  
Tags: , , ,

El URI para hacer TrackBack a esta entrada es: http://basiliopozoduran.org/2008/02/07/todos-los-dias-de-mi-vida/trackback/

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada.

2 comentarios Dejar un comentario

  1. Cuánto sentimiento encontrado y solapado sin remedio… Da una impresión esquizoide y sobre todo de desesperación en toda la extensión de la palabra. Sorprendente!

    Saludos

  2. Tal vez no haya escritor -ni artista en general- que no haya creado por amor. Incluso, como aquí, por un amor imposible (ya o todavía). Voy más allá. Tal vez no haya escritor -ni artista en general- que no sienta que la escritura, el arte, es amor (ya o todavía) imposible. Donde “imposible” no es igual a “inalcanzable”, sino a “eternamente perseguido”.

    Basilio, muchacho, ¡qué texto inicial más hermoso!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados con *

*

Puede usar los siguientes atributos y etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>